jueves, julio 20, 2006

EL PASADO Y EL FUTURO ESTAN EN EL PRESENTE









TECNOLOGIA DEL SIGLO 21

HISTORIA TECNOLOGICA.

El actual nivel tecnológico de la humanidad ha sido fruto de un proceso de experiencia acumulada, transmitida y desarrollada. Tanto la ciencia como la tecnología, aunque son conceptos diferentes, tienen similitudes: en ambos se requiere un trabajo intelectual, y en la mayor parte de las veces experiencias empíricas.

No obstante, mientras que la ciencia en su concepto puro se relaciona más con la teoría y el desarrollo de leyes generales, la ciencia aplicada y la tecnología busca resultados prácticos en el mundo material.La ciencia y los cambios tecnológicos.Hoy en día, se busca la aplicación de una base científica a la mayoría de las innovaciones tecnológicas, pero no siempre ha sido así, y de hecho es muy reciente el concepto de que la ciencia aporta la idea como primer paso para la posterior experiencia práctica.

Así, en muchas ocasiones a lo largo de la historia, grandes cambios tecnológicos o industriales de la humanidad no han tenido su origen en un estudio científico previo.El desconocimiento de las leyes conocidas hoy que rigen los procesos termodinámicos, químicos, hidráulicos, etc., no fue obstáculo para que se inventaran y desarrollaran máquinas y herramientas en muchos de estos campos. Por ejemplo, la máquina de vapor se utilizó ampliamente para diversos usos de la vida diaria mucho antes de que se conocieran los principios físicos de la termodinámica en que se basaba su funcionamiento.

Otro ejemplo significativo: desde los orígenes de nuestra civilización el hombre, aun sin saberlo, ha hecho uso de la biotecnología; el pan, el queso y las bebidas alcohólicas como el vino forman parte de nuestra vida cotidiana desde hace milenios, mucho antes de conocerse el fundamento científico de la producción de estos alimentos.

En procesos tan tradicionales como los de la elaboración del queso, el pan, el vino, la cerveza, etc., intervienen mecanismos de fermentación que muchos artesanos han repetido durante siglos sin entender exactamente cada una de las causas que originaban ese resultado.

La ciencia ha dado respuestas precisas para explicar tales mecanismos y ha conseguido controlarlos a voluntad.Antes de los tiempos de Pasteur (1865), ya se conocía el fenómeno de la fermentación, ampliamente utilizado para la producción de vino, cerveza, queso, masa ácida, yogur, vinagre, etc. Los procedimientos empleados eran la fermentación alcohólica, del ácido láctico y del ácido acético. Se aprovechaba, sin saberlo, la biotecnología para la producción.

Sin embargo, existen algunas actividades tecnológicas modernas que no podrían hacerse realidad sin un concienzudo estudio científico previo, y por tanto de la ciencia en su concepción más pura, como son la expresión práctica de la energía nuclear y la astronáutica. No es concebible que las centrales de energía nuclear o las armas atómicas, pudieran construirse sin un conocimiento suficiente de la estructura de la materia y las leyes que rigen a ese nivel microscópico.

Igualmente, sería descabellado adentrarse en el espacio exterior sin las aportaciones de numerosos teóricos, científicos, astrónomos y observadores a lo largo de los últimos siglos, como fueron: Nicolás Copérnico (1543), que expuso una teoría heliocéntrica del Sistema Solar en contra de la geocéntrica de Claudio Tolomeo defendida por la Iglesia; Galileo Galilei (1609), que obtuvo las pruebas que demostraba la teoría de Copérnico; Johanes Kepler (a principios del s. XVII), un teórico que formuló tres leyes sobre el movimiento de los planetas basados en unos descubrimientos revolucionarios para su época; o el físico inglés Isaac Newton, que formuló su ley de la gravitación universal, una ley que rige en cualquier parte del Universo y que ha sido fundamental para iniciar con éxito la exploración del espacio exterior.

Oposición al avance tecnológico.

En los últimos tiempos el avance tecnológico ha estado sometido con frecuencia a una importante oposición, en comparación con la ciencia. Tanto ciencia como tecnología han sufrido un distanciamiento entre sí, provocado por el temor a determinadas manifestaciones tecnológicas consideradas perjudiciales para el futuro del ser humano.

Muchas personas comprenden y perciben la ciencia como un ejercicio respetable de conocimiento de las leyes naturales, pero rechazan su utilización práctica incontrolada.A lo largo de la historia tecnológica de la humanidad, desde las herramientas más simples hasta las más complejas de nuestro mundo contemporáneo, se ha manifestado un proceso acumulativo de experiencia y de evolución, generalmente deseable, ante la ausencia de temores sobre los aspectos negativos a los que podría conducir.

Es innegable los grandes logros que para el ser humano ha supuesto la tecnología nacida de la Revolución Industrial: el ferrocarril, el telégrafo, la radio, el automóvil, la lámpara... que han revertido positivamente en el nivel y calidad de vida de los ciudadanos.La tecnología nacida de la Revolución Industrial, como el ferrocarril, genero en las sociedades, en un principio, una confianza sobre sus posibilidades de mejora de la calidad de vida.

Todos estos inventos e innovaciones generaron respeto y confianza en la tecnología, pero, a la vez, se desarrollaban otros ingenios indeseados para la vida pacífica: armas primero convencionales y más tarde atómicas, submarinos y buques de guerra cada vez con mayor autonomía y potencia ofensiva, aviones bombarderos con gran poder de devastación, tecnologías de guerra electrónica y vigilancia incluso desde el espacio, y un sin fin de desarrollos que contrarrestaban los supuestos beneficios de la tecnología.

Incluso determinada tecnología, como la energía atómica para uso civil, fue objeto de gran oposición popular por los efectos negativos de la radiación nuclear, así como las dificultades para almacenar los peligrosos desechos que causaba.Los desarrollos tecnológicos indeseados para una vida pacífica, fueron contestados por muchos sectores, que pusieron en duda los supuestos beneficios del progreso tecnológico.

Todas estas cuestiones suscitaron en muchos sectores una crítica muy enérgica sobre los beneficios resultantes del progreso tecnológico, conscientes de que la progresión geométrica a la que parece crecer no tiene en cuenta las limitaciones geográficas ni políticas, transformando cuestiones culturales y sociales, en muchas ocasiones de forma inesperada y perjudicial.

Por los efectos conocidos sobre las sociedades, es defendible la idea de que la tecnología se manifiesta, a la vez, como un proceso creativo y destructivo.Invención tecnológica.La humanidad y su historia evolutiva está ligada decisivamente a su capacidad de invención, una facultad prácticamente reservada al Homo sapiens de entre todos los géneros animales.La invención tecnológica suele ir precedida por algún tipo de descubrimiento que facilita la construcción de algún dispositivo, y de nuevos descubrimientos posteriores que permiten desarrollarlo.

Igualmente, en el proceso se suelen descubrir leyes naturales que establecen las bases sobre las que asentar futuros ingenios tecnológicos. Simultáneamente, el hombre va adaptándolos a la vida cotidiana.Algunos inventos han sido precedidos de descubrimientos casuales, accidentales o inducidos, como el sucedido a Wilhelm Conrad Roentgen cuando experimentaba en 1895 con los rayos catódicos, descubriendo los rayos X que tantos beneficios ha supuesto más tarde para la humanidad en el campo sanitario.

Benjamín Franklin, el político y físico estadounidense (1706-1790), inventó el pararrayos tras descubrir la naturaleza eléctrica del rayo.Primeras invenciones.El ser humano, desde los comienzos, puso en práctica su capacidad de inventiva. De hecho, las grandes eras históricas son denominadas en razón de los materiales que el hombre utilizó:
Edad de piedra, Edad del bronce y Edad del hierro.

Al principio aprovechó la piedra para fabricar los utensilios que le servían para defenderse y otras labores indispensables para la supervivencia. Se trataba de herramientas o armas toscas, pero su facultad de invención le permitió desarrollarlos conforme descubría nuevos materiales y métodos para trabajarlos.Piedra pulimentaba del NeolíticoHoz de pedernal con 6.000 años de antigüedad=

El hombre no sólo puso en práctica la invención tecnológica de los materiales, también desarrolló otras muchas facetas inventivas: en el campo del cultivo de vegetales, control del fuego, domesticación de animales, formas de sociedad, lenguaje y comunicación, etc. Todos ellos fueron al principio muy básicos o rudimentarios, pero en cada generación ganaba en experiencia y transmitía los conocimientos de su aprendizaje.La escritura fue una de las grandes invenciones de la humanidad.

A lo largo de todo el periodo de la historia escrita el proceso creativo no sólo siguió su curso, sino que se intensificó, gracias a la posibilidad de depositar el conocimiento sobre un soporte que daría acceso a descubrimientos del pasado en tiempos futuros.Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta, dio un impulso de gigante a los medios para la difusión de la información y el saber.

La invención de la imprenta en el siglo XV a cargo del alemán Johannes Gutemberg, supuso un paso de gigante para la escritura; numerosos libros fueron impresos y el acceso a la información y el conocimiento acumulado quedó disponible de forma generalizada. El saber de otros tiempos pudo ser consultado y tomado por base para otras invenciones y descubrimientos posteriores.

La Era de las máquinas.

Con la Revolución Industrial dio comienzo la Era de las máquinas, que continuó hasta nuestros días. En este periodo se manifestaron una serie de invenciones y descubrimientos en todas las ramas de la ciencia, que no tienen parangón en ninguna otra época de la historia tecnológica de la humanidad, tanto por el volumen y extensión de las disciplinas científicas como por el corto periodo de tiempo en que sucedieron.

El uso de los combustibles fósiles (carbón y petróleo) dio paso al desarrollo de variados procesos industriales y nuevos inventos: metalurgia, desarrollo y entrada de la electricidad en los hogares, invención del motor de explosión...

La electrónica constituyó una de las más interesantes experiencias, con un auge casi inmediato, que dio lugar a una Era de las comunicaciones; hoy no podemos imaginar nuestro mundo contemporáneo sin las facilidades de comunicación que han supuesto la radio, el teléfono, la televisión, los satélites artificiales...

La exploración espacial es otro campo que debe sus éxitos a muchos de los inventos e innovaciones nacidos en la Era de las máquinas.

La exploración espacial ha sido posible gracias a muchos inventos e innovaciones nacidos en la Era de las máquinasLa invención tecnológica actual es cada vez más sofisticada.En otros tiempos, los científicos o inventores trabajaban por separado, y debían convencer a otros de las posibilidades de sus ingenios para obtener las vías financieras que les permitiera desarrollarlos.

Hoy en día, muchos gobiernos aplican presupuestos en innovación y desarrollo, y en estas labores trabajan instituciones, universidades, industrias, fundaciones privadas o grandes organizaciones internacionales.

Por ello, los nuevos descubrimientos o invenciones suelen ser resultado de proyectos globales en los que trabaja un grupo de investigadores y no personas a título individual.

En 1945 se detonó la primera bomba atómica en el desierto de Los ÁlamosComo ejemplo, la bomba atómica, que fue desarrollada durante la Segunda Guerra Mundial y detonada por primera vez en 1945 en el desierto de los Álamos, fue conseguida por un grupo de científicos de diferentes nacionalidades, que dirigían a su vez a otros grupos más pequeños. Muchos de estos científicos no conocían la finalidad del proyecto, dado que sus misiones eran simples eslabones de una gran cadena de investigación.

Prehistoria y Edad Antigua.

Los primeros inventos tecnológicos datados construidos por el hombre se remontan a la Prehistoria, más de 200.000 años atrás. Se trata de herramientas y armas fabricadas en piedra, tales como hachas, encontrados en Europa, África y Asia del este.

La datación de estos instrumentos marcó el comienzo de la Edad de piedra.Se atribuye a cazadores y nómadas la utilización de las primeras herramientas de piedra sin tallar. Éstos aprovechan las aristas afiladas de determinadas piedras a modo de cuchillos para cortar los alimentos y realizar otras labores cotidianas.

Hace unos 100.000 años los primeros homínidos, de los que evolucionaría el hombre moderno, ya habían conseguido crear herramientas que servían para fabricar otras herramientas. En cuevas de estos ancestros se han descubierto variados utensilios de piedra: hachas, cuchillos, recipientes, etc., indicativo de la naturaleza humana de aquellos seres, pues, aunque existen algunos animales irracionales que son capaces de utilizar herramientas, sólo la especie humana es capaz de diseñarlas y crearlas.

La creación y el control del fuego fue el siguiente paso en el proceso tecnológico del hombre primitivo. Se estiman cuatro etapas: en la primera el hombre observó las fuentes naturales del fuego, tales como los volcanes o los árboles que ardían por acción de los rayos.

En una segunda etapa aprendió a obtener el fuego de esas fuentes naturales y a emplearlo para calentarse, iluminar o protegerse de los depredadores.En la tercera etapa consiguió hacer fuego cada vez que lo necesitaba. Finalmente, llegó a controlar el fuego y utilizarlo para la fundición de metales y cocción de recipientes cerámicos, además de otras muchas aplicaciones que le permitieron disfrutar de una vida más confortable.

Probablemente, la creación del fuego y su control, junto con la agricultura, fue un factor determinante en el desarrollo de las poblaciones estables y de las instituciones sociales y políticas, poniendo fin al nomadismo.

En una cuarta etapa el hombre consiguió controlar el fuego y utilizarlo para variadas aplicaciones, como la fundición de metales.El hombre primitivo no sólo utilizó su ingenio par la fabricación de herramientas prácticas, también experimentó sobre la obtención de pigmentos para aplicarlos sobre el cuerpo, vestimentas, utensilios, etc., reduciendo a polvo determinados minerales, como la azurita y la malaquita, que aportaban colores azules y verdes, respectivamente.

De estas prácticas también nacieron los ornamentos que dieron lugar a las primeras manifestaciones artísticas de la joyería, como trozos de cobre, cuarzos y otros materiales vistosos o maleables.De la experiencia empírica en el uso del fuego y los minerales, los pueblos de la antigüedad aprendieron a reducir la tensión del metal, sometiéndolo al fuego y forjándolo. Hacia el año 3.000 a.C. se realizó un descubrimiento que daría lugar a un periodo histórico: la Edad de bronce, cuando se constató que la aleación de estaño y cobre resultaba mucho más maleable que el cobre por sí solo, proporcionando mejores cualidades a los objetos que requerían aristas, tales como las espadas y herramientas de corte.

En la Edad del bronce el punto más valioso en depósitos de cobre se encontraba en Knósos (isla de Creta); con el desarrollo de la navegación marítima este lugar se convirtió en un centro minero de importancia estratégica, aunque existían otros depósitos en Siria y Turquía pero de menor interés en cuanto a su volumen.Las primeras comunidades agrícolas.Con la llegada de la Edad del bronce las formas de vida nómada se fueron haciendo sedentarias, asentándose para desarrollar la agricultura.

La mayoría de sociedades distribuidas por los diferentes continentes habían obtenido avances tecnológicos: utensilios con púas para pescar, arcos y flechas para cazar, agujas para confeccionar vestimentas, lámparas de aceite animal para iluminar...

A la vez, las prácticas de la caza y la recolección de frutos del bosque se fueron transformando en actividades propias de sociedades agrícolas.No obstante, muchas actividades agrícolas fueron itinerantes: al desconocerse aún como abonar las tierras se ocupaba un bosque, se incineraba y sobre el suelo rico en nitrógeno se cultivaba durante unos pocos años hasta que la tierra quedaba exhausta de nutrientes, momento en que se buscaba otro bosque virgen para iniciar otro ciclo.

La agricultura itinerante ha causado graves daños ecológicos en el pasado, ya que tras el levantamiento quedaba detrás un espacio muerto y desolado, en donde antes era un lugar lleno de vegetación y vida animal.El desconocimiento de cómo abonar la tierra llevó a muchas prácticas de agricultura itinerante, incinerando los bosques para hacerlos fértiles y abandonándolos varios años después al quedar exhaustos.

Además de por efecto de la agricultura itinerante, se manifestaron otras prácticas que se tornaron dañinas para el medio ambiente y una alteración mayor del entorno debido a la demanda de leña, que llevó a la deforestación de grandes áreas de bosques. Además, el excesivo pastoreo de ovejas y ganado vacuno condujo a un desequilibrio en el crecimiento de nuevos árboles en las tierras pobres.

Como resultado de todo ello, comenzó una aparición gradual de áreas desérticas.Las primeras comunidades agrícolas ya habían surgido hace unos 12.000. Las más importantes se establecieron en Mesopotamia (actual Irak), en las riberas de los ríos Tigris y Éufrates, donde los suelos eran sumamente fértiles gracias al transporte de nutrientes que los ríos depositaban en sus márgenes.

Además, estas zonas disponían de numerosos árboles, que aportaban leña y madera. Los vestigios de sociedades agrícolas también se han encontrado en otras regiones muy distantes, que abarcan desde el sureste asiático hasta México.Hace unos 7.000 años, las comunidades agrícolas fueron estableciéndose por numerosas regiones del mundo.

Entre las más cercanas cabe citar Israel, Líbano, Siria, Jordania, Grecia y las islas de Chipre y Creta. Las construcciones eran de piedra y entre sus herramientas ya se distinguían la hoz y el arado; los cultivos eran preferentemente cereales. Posteriormente, unos 1.000 años más tarde, la práctica de la agricultura fue extendiéndose por un lado al Oeste, a Europa central, hacia el río Danubio; por otro lado al Sur, a las costas mediterráneas de África y riberas del río Nilo; y hacia el Este, hasta el valle del Indo.

En la cuenca del río Nilo se manifestaron algunos avances tecnológicos de interés: la construcción de diques y barreras fue una experiencia constante, motivado por las inundaciones a que eran sometidos cada año los valles del Tigris y el Éufrates tras la estación de cosecha. Y por el contrario, durante la estación de cosecha, en que las lluvias escaseaban, debían construirse y mantenerse canales y sistemas de irrigación para regar los cultivos.

La capacidad tecnológica de estas sociedades agrícolas asentadas en las riberas del Nilo, debían poner a prueba todo su ingenio año tras año, pues las inundaciones no dejaban rastro de las marcas de propiedad de la tierra, debiendo comenzar de nuevo al año siguiente las labores de reconstrucción, además de nuevas mediciones sobre el terreno para establecer la longitud de cada parcela.