martes, febrero 06, 2007

A LA BUSQUEDA DE VIDA EXTRATERRESTRE=

El oxígeno gaseoso puede ser un excelente indicador de vida. Pero, advierten los científicos, el oxígeno ha sido abundante en la Tierra sólo después de la aparición de la fotosíntesis -- ¡probablemente mil millones de años o más después de que la vida comenzara! Para tener mayores posibilidades de encontrar vida extraterrestre, los astro biólogos deben también tener en cuenta cómo era la Tierra en sus comienzos, cuando la atmósfera era diferente. Imagen cortesía de David Des Marais and Kevin Zahnle.

El más ampliamente aceptado árbol de la vida de la actualidad tiene tres niveles principales, o dominios: las bacterias y las arqueas (dos líneas de organismos unicelulares) y los eucariotas (todos los organismos multicelulares, incluyéndonos a nosotros). Pero Ward sostiene que ese árbol carece de ramas para entidades que realmente deberían ser consideradas dentro del espectro de la vida, incluyendo a las siguientes:

Virus: Los biólogos tienden a dejar totalmente fuera del árbol a los virus, argumentando que en realidad no son criaturas vivas, sino meramente trozos de proteína y ácido nucleico que se introducen en las células para auto-replicarse. Ward, sin embargo, sostiene que los virus están tan vivos como otros parásitos celulares complejos.

El mundo ARN: Los bioquímicos creen que los organismos actuales basados en el ADN surgieron hace miles de millones de años como vida basada en el ARN, o incluso como pequeños ensamblajes de moléculas auto-replicantes dentro de membranas lípidas. Hoy en día no existe ninguna forma de vida basada en el ARN, pero Ward dice que tampoco existen los dinosaurios, y que sin embargo ellos están incluidos en ramas extintas del árbol de la vida. Más aún, algunos científicos están trabajando para resucitar el mundo ARN. “La primera vida artificial será vida ARN”, predijo Ward.

Organismos sintéticos: Todos los organismos terrestres naturales utilizan 20 aminoácidos, pero los científicos han modificado algunas bacterias para utilizar otros aminoácidos que no se encuentran normalmente en la naturaleza. Otros investigadores están intentando achicar el código genético de la vida hasta llegar a un mínimo indispensable. Ward insiste con la idea de que tales organismos substancialmente modificados deberían tener su propia clasificación “extraterrestre”.

La vida de otros mundos: En estos momentos es apenas una cuestión hipotética, pero es concebible que la vida puede ser descubierta debajo de la superficie marciana, o bajo los hielos de Europa, o dentro del aguanieve de Titán. Ward especula que la vida extraterrestre podría estar basada tanto en el silicio como en el carbono, y que podría utilizar amoníaco o incluso nitrógeno líquido como solvente, en lugar de agua.


Buscando vida en los satélites naturales en el Sistema Solar

VIDA INTELIGENTE EN EL UNIVERSO.

En las últimas décadas los científicos y el público en general han imaginado que se podría encontrar vida inteligente en el universo. Es probable que no seamos la única civilización en esta galaxia, que incluso podría contener docenas o centenares de civilizaciones dispersas entre sus 400.000 millones de estrellas. Si recibiéramos un mensaje complejo y detallado surgido de una de estas civilizaciones, o tuviésemos otra forma de contacto con ella, los efectos sobre nuestra civilización podrían ser intensos y profundos.

La búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) ha llegado a ser razonablemente común dentro de los emprendimientos científicos (Angelo, 1985; McDonough, 1987). Los esfuerzos de la radioastronomía por detectar una señal o un mensaje de otra civilización han aumentado con rapidez. La cosmología podría estar desplazando su posición hacia el estudio de la vida en el universo, y no sólo de estrellas y polvo estéril (Dick, 1988). Las encuestas encuentran que un 50% de los adultos creen que hay vida inteligente fuera de la Tierra. Es muy probable que ocurra, en algún momento del futuro de la civilización humana, un contacto o interacción con vida inteligente en alguna parte de nuestra galaxia.

Podría suceder el año próximo, por decir una fecha, o dentro de cien años. Los esfuerzos actuales, en rápido crecimiento, aumentan la probabilidad de que se produzca un contacto en los próximos veinte o treinta años. Pocos acontecimientos en toda la historia humana serían tan significativos y de tanta envergadura, al afectar nuestras creencias más profundas sobre la naturaleza del universo, nuestro lugar en él y sobre qué le ocurrirá a la civilización humana en el futuro.

La búsqueda de contacto y la preparación para una acertada interacción deben ser prioridades importantes en la agenda actual de nuestra civilización.¿Cuán importante es la inteligencia extraterrestre?

El estudio del universo físico es muy importante. Al mismo tiempo, mucha gente que estudia la evolución del cosmos está encontrando que la evolución de la vida y de la inteligencia en ese universo físico es igual de importante. Steven Dick (1988) ha delineado una cosmología biofísica que da importancia a la vida y la inteligencia como componentes dominantes del universo, redefiniendo así nuestro lugar y significación en él. Chaisson (1987), Harrison 1981) y Sagan (1980) también han remarcado la importancia de la vida inteligente en el universo. Ésta, por supuesto, no es una nueva idea. Crowe (1986) y Dick (1982) han documentado la discusión sobre la vida extraterrestre en los últimos dos mil cuatrocientos años.

Muchos astrónomos, biólogos, filósofos, a los que se agrega ahora otra gente, creen que la existencia de la diversidad de la vida en el universo es un valor supremo. Es decir, en el universo entero, nada es de mayor valor, importancia o significación que las civilizaciones avanzadas y las especies inteligentes, incluyendo la nuestra, por supuesto. Si se preguntara "¿qué cosa o idea tiene más importancia o valor que la diversidad de la vida en el universo, incluyendo la civilización humana?" mucha gente contestaría: "Nada; el ser humano y cualquier otra vida inteligente son la cosa más importante del universo."

Quizás los seres humanos de dentro de cien o mil años den una respuesta similar, especialmente si ha ocurrido una interacción con extraterrestres avanzados. Hasta los propios extraterrestres avanzados podrían responder así. Es importante observar que no hay conflicto entre la creencia en un dios divino o sobrenatural y la creencia en que la vida avanzada es la cosa más importante del universo. Este dios puede haber creado y sustentado la diversidad de la vida en el universo. De hecho, el valor supremo de un dios es haber creado esa diversidad de vida que prospera. Es importante acentuar que la civilización humana, actualmente y en el futuro, es una parte significativa de la vida en el universo. Para nosotros, la continuidad en el tiempo de la vida humana es un valor supremo de máxima importancia. Dado que, por lo que sabemos, aún no hemos tenido contacto con vida extraterrestre, nuestra máxima prioridad en el presente debe ser nuestra propia civilización. Al mismo tiempo, sin embargo, debemos continuar y aumentar nuestros esfuerzos de hacer un correcto contacto con vida inteligente de otra parte de esta galaxia.

La importancia fundamental de la vida inteligente en el universo se puede reafirmar con algunos ejercicios mentales que nos hacen meditar. Por ejemplo, imagínese que usted está en alguna galaxia distante, observando el universo durante eones. ¿Desde esta perspectiva, qué toma importancia suprema? Lo más importante parece ser que la humanidad y la mayoría de las otras especies avanzadas del universo continúen sobreviviendo, prosperando y desarrollándose.

Quizás un proyecto magnífico sería esparcir la vida altamente positiva (inclinada hacia el amor, la compasión, la cooperación, la sabiduría, la inteligencia, el conocimiento, la armonía y la eficacia) por el universo. No podemos contribuir mucho actualmente al florecimiento de especies extraterrestres, pero podemos poner la búsqueda de un futuro próspero para nuestra propia especie humana como una de nuestras prioridades fundamentales. Como Carl Sagan concluyó en su serie de televisión Cosmos: "Nuestro impulso de sobrevivir y prosperar no surge solamente a nosotros mismos, sino también a este cosmos, antiguo y extenso, del cual surgimos."Diversidad
¿Cuán extensa y diversa es la vida inteligente que se ha desarrollado en nuestra galaxia? Se ha escrito una cantidad enorme de literatura científica sobre estas dos cuestiones. Estamos pensando aquí en las especies naturalmente desarrolladas (no divinas o sobrenaturales) que han alcanzado por lo menos nuestro nivel de inteligencia, penetración, conocimiento y cultura. Entre los científicos que han estudiado esta cuestión, el consenso general es que se deben haber desarrollado muchas especies inteligentes a través de nuestra galaxia, ahora y en otros tiempos, y que algunos de ellas pueden estar vivas hoy.


He aquí un resumen de las cuatro razones principales que apoyan la probabilidad de que por lo menos algunas especies inteligentes se hayan desarrollado en nuestra galaxia en algún lugar del exterior de nuestro Sistema Solar.

1. El número de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea, de cerca de 400.000 millones, es un número tan grande que casi queda más allá de nuestra imaginación. Cierto número de estas estrellas probablemente tiene planetas que son potencialmente hospitalarios para el desarrollo de la vida.
2. La variedad increíble de vida que convive aquí en la Tierra, desde los microbios al musgo y de los árboles a la gente, sugiere una fuerte tendencia natural a que se origine la vida y luego se diferencie. Es probable que el universo esté plagado de tendencias y procesos similares, al igual que de productos químicos similares e iguales principios biológicos. Las leyes de la naturaleza son universales y la naturaleza es, por lo general, uniforme. No hay razón para suponer que nuestro planeta es el único lugar conveniente para la vida en todo el universo. Dadas las condiciones apropiadas, la vida se desarrollará en cualquier planeta propicio, o en sus satélites. Por lo tanto, es probable que la vida se haya presentado en varios lugares en nuestra galaxia.
3. La comunicación rudimentaria, la organización social, las herramientas y la inteligencia han aparecido independientemente en varias especies en la Tierra. Al menos uno de estos logros aparece entre los chimpancés, gorilas, delfines, ballenas, perros, gatos y caballos, por ejemplo. No parece arriesgado presumir, entonces, que tales características se han presentado en otros planetas a lo largo del tiempo.
4. Una especie extraordinariamente avanzada de otra galaxia puede haber encontrado una manera de cruzar el abismo entre su galaxia y la nuestra. Aunque esto nos parezca imposible dentro del actual conocimiento de la física, esa noción puede cambiar e incluso ser superada algún día.


En nuestra galaxia podría haber varios patrones de evolución, dispersión y organización de civilizaciones avanzadas. Puede ser que una civilización única haya creado, hace mucho tiempo, una diversidad de colonias que luego se desarrollaron independientemente y se dispersaron extensamente por la galaxia. Quizás muchas especies desarrollaron independientemente civilizaciones inteligentes en varios planetas y todavía permanecen vivas, comunicándose e interactuando entre ellas. Quizás una sola civilización o federación ha conquistado e incluso eliminado el resto de las civilizaciones, excepto la nuestra. Quizás la mayoría de las especies inteligentes han mezclado voluntariamente sus culturas o genes, convirtiéndose de ese modo en una sola cultura o especie con diversidad interna. Debemos tener cuidado de asumir que sabemos cuál de estas posibilidades es el caso real: ninguna es tan inverosímil, absurda o ilógica como para que deba ser tachada de la lista de posibilidades.

También debemos tener presente que alguna vida inteligente en nuestra galaxia puede ser profundamente diferente a la nuestra. Sus patrones de pensamiento, conocimiento, emociones, cuerpos, opinión, organización social, comunicación y normas pueden ser más extrañas que las imágenes más inverosímiles de nuestra ciencia ficción. Algunos seres inteligentes de nuestro universo podían resultar ser entidades o supercomputadoras basadas en el silicio.

Puede que sea ficción pura imaginar vida inteligente desarrollándose aún más, como lo hace Arthur C. Clarke en 2010 (1982). En esa novela una especie, que comenzó su existencia en cuerpos de carne y hueso, aprende eventualmente a transferir sus cerebros y pensamientos a nuevos alojamientos de metal y plástico. Luego aprenden a almacenar el conocimiento en la propia estructura del espacio y preservar sus pensamientos para la eternidad en tramas congeladas de luz. "Se convierten en criaturas de radiación, libres por fin de la tiranía de la materia; en energía pura. Podrían vagar a voluntad entre las estrellas y hundirse como una niebla sutil en los intersticios del espacio."

¿Beneficiosa, benigna u hostil?Si hay por lo menos una forma de vida avanzada en alguna parte en el universo que está enterada de nuestra existencia, ¿cuáles serán sus intenciones y comportamiento con nosotros? ¿Serán beneficiosos, benignos, hostiles? Para responder esta pregunta, Allen Tough utilizó una combinación de cuatro métodos (Tough, 1986).

1. Un método fue la búsqueda extensa de literatura potencialmente relevante, ubicada por medio de extractos en tres campos (astronomía y astrofísica, tecnología aerospacial y física) y otras nueve herramientas bibliográficas.
2. Como lo hace cualquier escritor, pasó muchos días pensando en las diversas versiones y posibilidades.
3. Solo en su casa, grabó dos extensas entrevistas falsas en las que una variedad de extraterrestres avanzados expresaban sus opiniones sobre cómo debían relacionarse con las civilizaciones novatas, en particular la humanidad. El propósito de estos ejercicios mentales era generar ideas sobre intenciones y comportamiento extraterrestres. Aunque creó espontáneamente las diversas voces y puntos de vista en un estado normal de conciencia, en alguna de las ediciones apareció una sorprendente diversidad de opiniones, donde cada punto de vista disparaba otro. En 1988 repitió dos veces el ejercicio, brevemente.
4. En dos clases en la universidad de Toronto, condujo y grabó una reunión en la que todos los presentes desempeñaron el papel de extraterrestres avanzados. Una guía impresa centró la discusión en varias preguntas importantes que se relacionaban con la manera de ayudar a la novata civilización de los seres humanos.


Sus conclusiones fueron que las civilizaciones avanzadas del universo evitan dañar civilizaciones novatas. El principio cardinal que guía el proceder con el resto de las civilizaciones probablemente sea este: evite el daño e interferencias innecesarios. No lastime a ninguna otra civilización u obstaculice su desarrollo. Si otra civilización está por romper claramente la regla cardinal (con un ataque de gran alcance o diseminando una plaga, por ejemplo) y si ésta representa una definida e inmediata amenaza a una especie avanzada, entonces estarían permitidas intervenciones de gran alcance, incluso destructivas, para evitar eso. Bajo ninguna otra circunstancia, sin embargo, una civilización avanzada interferirá en el desarrollo de otra civilización.

Hay varias razones para llegar a la conclusión de que los seres avanzados son beneficiosos o por lo menos benignos y que es poco probable que dañen civilizaciones novatas como la nuestra. He aquí las razones principales:

1. Todavía recuerdan su historia temprana, incluyendo sus etapas primitivas, sus períodos oscuros y sus locuras; por lo tanto pueden ser comprensivas con nuestras flaquezas.
2. Cualquier entidad decidida a capturar nuestro planeta lo habría hecho hace rato, antes de que nos desarrollásemos demasiado.
3. Cualquier civilización hostil que dispone de una tecnología avanzada podría haber programado sondas autorreplicantes al efecto de eliminar una civilización potencial mucho antes de que ésta alcanzara una etapa en la cual podría atacar a estas sondas; es decir, mucho antes de nuestra actual etapa (
O'Neill, 198l, p. 265).
4. Es probable que las civilizaciones avanzadas estén permitiendo que nos desarrollemos libremente, sin interferencias, para maximizar la cantidad de información que obtienen; si interfieren y nos controlan, aprenderán menos (
Kuiper y Morris, 1977). El beneficio más grande que pueden obtener de nosotros puede ser el conocimiento sociológico y antropológico sobre nuestra cultura y civilización.
5. Las formas de vida inteligentes destructivas, agresivas e irresponsables generalmente se autoeliminan o retroceden a condiciones primitivas antes de alcanzar el viaje o la comunicación interestelar (
Harrison, 1981). Si una especie despiadadamente hostil logra evitar estas consecuencias (generalmente causadas por el impulso de la selección natural) y se prepara para la comunicación o el viaje interestelar, podría al fin ser exterminada por otros seres más avanzados de la galaxia. "Cómo se haría esto es una pregunta que posee algo más que interés académico para la raza humana en los siglos próximos", agrega Harrison (pp. 399-400).
¿Cuánta ayuda nos darán? ¿Se tomarán la molestia de transmitirnos un mensaje de radio enciclopédico, por ejemplo, o nos enviarán la información detallada por medio de una nave espacial controlada por computadoras o seres vivos?


Algunas civilizaciones avanzadas pueden decidir no enviar ninguna ayuda o información. Otros pueden optar por una aproximación de bajo presupuesto. Las civilizaciones particularmente generosas y altruistas pueden hacer mucho para fomentar una floreciente diversidad de vida bondadosa, sabia, inteligente, compasiva, armoniosa en su región del universo. Pero ni siquiera las civilizaciones más generosas, sin embargo, pondrán esta meta por delante de la supervivencia y desarrollo de su propia cultura. De hecho, si nuestras equivocaciones nos producen daño, e incluso llegan a extinguirnos, ninguna otra civilización se pondrá de luto por esto, como si hubiese sido la peor de las tragedias.

Puede ser que se sientan apenadas como se sentiría la humanidad si se extinguieran todas las ballenas o si un terremoto destruyese una ciudad entera.Antigüedad y capacidadesEs probable que cualquier otra civilización de nuestra galaxia sea mucho más vieja que la civilización humana. Hay dos factores que apoyan esta asunción: Primero, la mayoría de las estrellas de nuestra galaxia son muchos más viejas que nuestro sol, muchas de ellas millones de años más viejas. De lo que surge, en consecuencia, que es probable que cualquier civilización presente en los planetas que giran alrededor de esas estrellas se haya desarrollado mucho antes que nuestra civilización. En segundo lugar, parece totalmente posible que algunas civilizaciones sobrevivan por un millón de años o aún más. Si las civilizaciones de nuestra galaxia tienen edades desde algunos miles de años hasta millones de años de antigüedad, entonces pertenecemos al grupo de las más jóvenes: aún para la más tolerante de las definiciones, la civilización humana no tiene mucho más de diez mil años de antigüedad. De hecho, si por un momento pensamos en nosotros más como especie que como civilización, veremos que varias especies en la Tierra son 300 millones de años más viejas que nosotros (Calder, 1983).

Debido a que otras civilizaciones en nuestra galaxia son millares de años más viejas que la humana, es seguro que han avanzado, en algunos cosas, más allá de nuestro nivel actual de desarrollo. Algunas civilizaciones probablemente no sobreviven al descubrimiento y uso de armas nucleares u otros métodos de extinción, pero es seguro que otras aprenden a hacer frente con éxito al problema y entonces sobreviven por un tiempo muy largo. Algunas de ellas pueden ser cien mil años o aún millones de años más avanzadas que nosotros.

En el presente no podemos saber con seguridad qué capacidades particulares poseerían las civilizaciones altamente avanzadas de nuestra galaxia. Pero podemos, sin embargo, reflexionar y hacer algunas conjeturas basadas en el conocimiento humano actual combinado con una especulación inteligente. En los últimos diez mil años nuestro progreso ha sido muy dramático en varias áreas de nuestra vida. Si sobrevivimos otros diez mil años, es altamente probable que hagamos más progresos espectaculares en varias áreas. Cuando volvemos nuestra atención a otras civilizaciones con diez mil o hasta un millón de años más antiguas que la nuestra, tenemos pocas dudas de que algunas de ellas estarán mucho más allá que nosotros en sus capacidades biológicas, mentales, tecnológicas, de comunicación o capacidades de viaje. También, al haberse formado en cuerpos, ambientes físicos y ambientes sociales sumamente diferentes de los nuestros, sus patrones de percepción, pensamiento y su manera de relacionarse pueden ser sumamente diferentes de los nuestros.

Es altamente probable, por lo tanto, que muchas de las capacidades que se listan a continuación ya hayan sido desarrolladas por una civilización avanzada de nuestra galaxia. No es muy verosímil que alguna civilización tenga todas las capacidades mencionadas; sin embargo es absolutamente probable que cada una de estas capacidades (con una o dos excepciones) exista en alguna parte en nuestra galaxia. Es posible que nosotros mismos lleguemos a tener muchas de estas capacidades si continuamos avanzando por otros diez mil años.
energía virtualmente ilimitada (solar, nuclear, etc.) tecnología y conocimientos técnicos tan avanzados que nos parecerían milagrosos capacidad intelectual individual enormemente desarrollada ligada a una computadora en miniatura implantada ausencia de comportamientos individuales y colectivos violentos, destructivos o dañosos cooperación, altruismo y compasión combinados con toma de decisiones públicas sensibles sabiduría y conocimientos inimaginables
control excelente sobre la reproducción y la evolución biológicas capacidad tecnológica de enviar información, recibir la información y observarla a través de distancias extensas, a la velocidad de la luz armas extremadamente rápidas, exactas, versátiles y de gran alcance.


En una primera lectura de esta lista algunos de los ítems pueden parecernos increíbles. ¿Habría reaccionado de manera diferente un ser de humano hace diez mil años ante una lista de nuestras capacidades actuales? Electricidad, aeroplanos, astronautas, caminata lunar, telescopios, crianza selectiva, televisión, microbios, hospitales, DNA, computadoras, universidades, rascacielos, armas nucleares y muchos otros aspectos del mundo de hoy habrían sido considerados ridículos o imposibles hace diez mil años. En ese tiempo recién acababa la Edad de Hielo, la humanidad recién lograba dominar el cultivo y recién aparecía la primera ciudad del mundo. Hace diez mil años el cerdo, el ganado y los caballos todavía no habían sido domesticados. No se había inventado aún el tejido, la rueda de carro y la escritura. No había llegado aún la edad de bronce y del hierro. Los edificios de piedra, la filosofía y la ciencia estaban aún en el futuro (Calder, 1983). La gente de ese tiempo no habría podido anticipar las capacidades de hoy ni siquiera usando el máximo nivel de imaginación posible.

Es posible que para nosotros, entonces, las capacidades reales de una civilización con diez mil años más de desarrollo conviertan la lista de arriba en algo sin nada de imaginación. Su papel en nuestra galaxia podía ser magnífico y profundo.Qué podemos hacerLograr información o consejos de una civilización altamente avanzada, o al menos lograr conocimiento sobre sus características, podría ser extraordinariamente beneficioso para la humanidad. Aumentar nuestros esfuerzos para lograr un contacto o interacción sería una inversión muy sabia.

Se han propuesto tres grupos de acciones. En primer lugar se propone acentuar la consolidación del campo de estudio que se dedica a la vida en el universo, al que generalmente se le llama bioastronomía, exobiología o la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI). Sería útil dar impulso a sus ideas y difundir lo que hacen. Hoy este campo puede ser una de las empresas científicas más importantes para nuestra civilización, si tenemos en cuenta las ventajas que podría darnos si tiene éxito en su propósito, el impacto que produciría y la enormidad y significación potencial de ese hipotético contacto. Aunque el campo de la bioastronomía ha hecho un gran progreso en los últimos años, todavía carece de una estructura importante.

Otra necesidad específica es hacer un estudio que prevea las posibles capacidades de los extraterrestres avanzados, sus intenciones, los principios que los podrían guiar, sus proyectos, la ayuda que podrían darnos y los métodos que podrían usar. Antes de detectar sus mensajes, es necesario imaginar cómo pueden ser y qué pueden estar haciendo. Las estrategias de búsqueda se basan en importantes asunciones sobre tecnología y psicología extraterrestres que raramente son examinadas con suficiente profundidad. Otra necesidad específica es prepararse para un contacto o interacción correctos y beneficiosos. En particular, simular los posibles panoramas, estudiar consecuencias posibles, preparar instrumentos para difundir inmediatamente datos anómalos a otros científicos del SETI, buscar acuerdo internacional para las actividades (incluyendo las posibles respuestas) que seguirían a la detección de una señal, establecer un equipo internacional para poner este acuerdo en ejecución y prepararse para manejar posibilidades negativas (alienígenas delincuentes, guerreros hostiles, sondas mortales, un mensaje amenazador).

Un segundo grupo de estrategias incluye la búsqueda de mensajes detallados que se hayan transmitido más allá del borde del Sistema Solar. Tales mensajes pueden alcanzar la Tierra ahora mismo. La detección de mensajes así tiene, por cierto, una alta prioridad. Ciertas civilizaciones, por lo menos en alguna etapa de su desarrollo, pueden haber difundido consejos, conocimientos, técnicas, valores, ética, principios de organización social y política, creencias religiosas, incluso instrucciones para construir algo. Por lo tanto la sociedad debe continuar los esfuerzos por examinar las áreas posibles del espectro electromagnético.

El tercer conjunto de estrategias se centra en buscar en el Sistema Solar y en nuestro propio planeta.
Hay cuatro estrategias específicas.
(a) Es absolutamente posible que una civilización inteligente haya decidido enviar cierta clase de sonda automatizada al Sistema Solar. El tipo más simple de sonda (fuera de los del tipo de sobrevuelo rápido, que no pueden detenerse) se detendría en algún lugar del Sistema Solar y enviaría datos a sus creadores. Además, una sonda más compleja podría estar programada para dar un mensaje detallado y significativo a cualquier ser que la accione al acercarse, dirigiendo ondas de radio o rayos láser sobre el visitante, o utilizando otro medio avanzado de tecnología. Queda claro que los esfuerzos creativos por detectar cualquier tipo de sonda deben tener alta prioridad.
(b) También es importante recorrer el Sistema Solar buscando signos de seres inteligentes (no únicamente máquinas) y de sus actividades. Es probable que tales seres hayan llegado en una nave espacial, quizás con un sistema de propulsión que todavía no hemos descubierto. Podríamos buscar señales de una estación espacial, una colonia, una nave espacial detenida, operaciones de explotación minera, plantas de proceso de materiales o cualquier otro proyecto de astroingeniería que se podría estar desarrollando en el cinturón de asteroides y otras partes del Sistema Solar. En lugares así podrían haber pérdidas de calor, por ejemplo, y en ese caso los infrarrojos podrían dar pistas valiosas.
(c) Durante las pasadas décadas mucha gente ha denunciado haber visto naves espaciales extraterrestres e incluso a sus tripulantes. Al investigarlas, la mayoría de estas experiencias resultan ser resultado de percepciones equivocadas, de incapacidad de distinguir entre la fantasía y la realidad, incluso de bromas. Hay una posibilidad, sin embargo, de que algunos de los informes actuales o futuros resulten ser válidos. Por lo tanto se debería hacer un esfuerzo adicional para estudiar casos prometedores.
(d) Se deben intentar acuerdos que permitan al mundo científico obtener datos potencialmente útiles provenientes de fuentes militares, de seguridad, de inteligencia y de otras agencias estatales de varios países. Esos datos podrían incluir anomalías inexplicables que pudieran indicar, por ejemplo, que estamos siendo vigilados o que nos envían mensajes extraterrestres.

Las consecuencias a largo plazo del contactoUn mensaje de radio enciclopédico, una interacción con la computadora inteligente de una sonda automatizada o cualquier otra forma de contacto con otra civilización podrían ser un acontecimiento altamente significativo en nuestro futuro. Es probable que tenga un impacto extraordinario y central en el desarrollo futuro de la humanidad. Ocurra este impacto el año próximo o varios cientos años en el futuro, afectará nuestra civilización profundamente en ese momento y en los siguientes siglos. De hecho, cuando analizamos el futuro a largo plazo de la civilización humana, se deduce enseguida que uno de los acontecimientos de mayor impacto en cualquier momento tiene que ser, a la fuerza, el contacto con otra civilización.

¿Cuáles serán los efectos específicos de la llegada de mensajes o de la interacción o intervención extraterrestre? Este es un tema común en la ciencia ficción pero, desafortunadamente, pocos escritores de no ficción analizan la cuestión con demasiado esfuerzo de pensamiento o profundidad. Hay excepciones estimulantes y útiles, sin embargo, de Angelo (1985), Michaud (1977), Prytz (1985), Regis (1985), Thatcher (1978) y Tough (1990).

Observemos la consecuencias más probables a largo plazo si resultan ser correctas tres de las esperanzas y asunciones comunes en el campo de la bioastronomía. Primero, asumamos que en algún momento de las próximas décadas se produce el primer contacto con alguna civilización extraterrestre y éste es un mensaje de radio detallado que cubre una amplia gama de temas, algo así como una enciclopedia. En segundo lugar, asumamos que el mensaje no se basó en un conocimiento sobre nosotros, es decir, que no engrana específicamente con la civilización humana. Aunque esta asunción bien puede ser incorrecta (Tough, 1986), es una asunción común en el campo de la bioastronomía. Tercero, eventualmente desciframos el mensaje y ponemos la traducción a disposición de todo el mundo.

De los contenidos podrían resultar cuatro clases de consecuencias a largo plazo:
(1) información práctica;
(2) nueva comprensión sobre ciertas cuestiones importantes;
(3) una transformación en la opinión sobre nosotros mismos y sobre nuestro lugar en el universo;
(4) participación en un proyecto galáctico común.

Examinemos cada uno de estos casos más detalladamente.

1. Puede ser que recibamos información y consejos prácticos que ayuden a nuestra civilización a sobrevivir y prosperar. Puede ser tecnología, transporte, una nueva forma de energía, una nueva manera de producir alimentos o de alimentarse, la importancia de detener el crecimiento de la población, un gobierno y organización social más eficaces, opiniones nuevas sobre valores y ética, inspiración para cambiar de dirección dramáticamente y alcanzar así un futuro razonablemente positivo. El mensaje puede también buscar que quien lo reciba comprenda la importancia de eliminar la guerra o por lo menos de eliminar las armas de la destrucción masiva. Vernos desde una perspectiva extraterrestre puede sernos muy útil para aliviar los problemas de nuestra civilización: "Puede ser que nos ayude a superar nuestras diferencias culturales y divisiones políticas y a pensar en forma constructiva en nuestra propia civilización global" (Finney, 1986, p. 9).

Tales cambios en cosas profundamente arraigadas requieren, sin duda, enormes complicaciones, por lo menos por un tiempo. Puede ser que suframos de un choque cultural masivo y temporalmente nos sintamos inferiores o perdamos confianza en nuestra propia civilización. La ruptura también podría ocurrir en las ciencias, en los negocios y la industria, si nos enseñan nuevos procesos y productos, en el sistema legislativo si cambiamos por leyes cósmicas o universales y en las fuerzas armadas y sus suministros si eliminamos la amenaza de la guerra. Tal ruptura probablemente sea tolerable y de breve duración. Es mejor verla como el costo principal que tenemos que pagar por incorporar nuevo conocimiento y posibilidades.

2. Puede ser que ganemos nuevo entendimiento, comprensión y conocimiento sobre las cuestiones importantes que van más allá de las materias prácticas cotidianas y ordinarias. Un mensaje enciclopédico podría incluir astrofísica, el origen y la evolución del universo, cuestiones religiosas, el significado y el propósito de la vida. El mensaje podría incluir información detallada sobre la civilización que lo envía, que puede ser profundamente diferente a nosotros, y sobre sus filosofías y creencias. También podría incluir información similar sobre otras civilizaciones de nuestra galaxia. Incluso es posible que recibamos el cuerpo del conocimiento acumulado en los últimos mil millones de años, con contribuciones de docenas de civilizaciones extraterrestres de la galaxia.

"Incluido en ese extenso cuerpo del conocimiento podría estar lo que llamaríamos una 'herencia galáctica': las historias naturales y sociales enteras de numerosos especies y planetas. También podrían estar incluidos, quizás, datos astrofísicos que se extiendan a incontables milenios atrás, proporcionando comprensión exacta del origen y el destino del universo" (Angelo, 1985, p. 23).

¿Qué clase de consecuencias tendría este contacto para nuestras ideas e instituciones religiosas?

Un estudio histórico halló que varias religiones ya han incorporado la idea de la vida extraterrestre (Crowe, 1986). Aunque algunos predicadores pueden denunciar que determinado mensaje extraterrestre proviene del diablo o el Anticristo, otros lo recibirán con seguridad como una evidencia que reafirma la grandeza de Dios. La religión y la filosofía se pueden recibir un estímulo beneficioso del mensaje de una civilización avanzada.

3. Ese extenso mensaje de una civilización extranjera ¿podría cambiar la opinión que tenemos de nosotros mismos, de nuestro lugar en el universo e incluso de nuestro destino? Puede ser que veamos un sentido mucho más profundo en nosotros mismos al sabernos parte de una vida inteligente y una cultura que se desarrolla en todo el universo. Michaud (1977, p. 20) precisó que "el contacto produciría una extensión de fronteras y desprovincialización. Sería un salto cuántico en nuestro conocimiento de entidades diferentes de nosotros mismos. Cambiaría nuestros criterios sobre qué es importante. Tendríamos que pensar con marcos de referencia interestelares, incluso galácticos... Dejaríamos la era de la historia de la Tierra y nos incorporaríamos en la era de la historia cósmica. Al implicar que tenemos un futuro cósmico, el contacto puede producir una vista más esperanzada del universo y de nuestro destino."

4. Puede ser que desempeñemos un eventual papel en un proyecto galáctico común sobre arte, ciencia, filosofía o filantropía. Tal proyecto puede apuntar a solucionar los misterios fundamentales del universo, ayudar a otras civilizaciones a avanzar y prosperar, o a sembrar la vida inteligente armoniosa por la galaxia. Podríamos participar en este proyecto a través de mensajes de radio bidireccionales, a pesar del tiempo requerido para la comunicación ida-vuelta. Angelo (1985, p. 23) ha observado que el contacto "puede llevar al desarrollo de ramas del arte y de la ciencia que no puede emprender una civilización por sí sola, porque requieren la unión y participación de múltiples civilizaciones a través de distancias interestelares... Quizás la misma supervivencia y salvación de la raza humana depende de que estemos enrolados en un papel cósmico más grande.

Un papel con mayor significado que el que un humano puede ahora imaginarse." También es posible que nuestra cultura resulte abrumada por una cultura extranjera avanzada. Pero debemos tener en cuenta que todos los ejemplos terrestres de contacto entre dos culturas han implicado más el contacto físico que los mensajes de radio. Además, los choques de culturas en nuestro planeta generalmente implicaron la extensión territorial de la cultura más fuerte. "Cuando el contacto ocurrió sin agresión, la cultura más débil a menudo ha sobrevivido e incluso ha prosperado" (Angelo, 1985, p. 27). Puede ser que adoptemos porciones de la cultura extranjera pero evitemos ser totalmente abrumados por ella.

¿Pueden la vida y la inteligencia sobrevivir por siempre?

Si miramos bastante lejos en el futuro, podemos imaginar el fin de nuestro universo físico, por lo menos en cualquier forma que soporte vida humana como la conocemos. Podemos imaginar el universo expandiéndose para siempre, haciéndose más y más frío, hasta quedar finalmente congelado, quieto y estéril. Podemos imaginar que revierte su sentido y entonces se comprime, haciéndose más y más caliente, para terminar en el "Big Crunch" (Gran Compresión).

¿Pueden la vida y la inteligencia sobrevivir si el universo físico llega a cualquiera de estos dos destinos?

La vida inteligente tendrá incontables miles de millones de años para avanzar y cambiar antes de que haya necesidad de ajustar los estados "terminales" del universo físico. En ese momento, por lo menos en algunas partes del universo, la vida inteligente puede haber progresado tanto que podría encontrar la forma de evitar el exterminio total de la vida, conocimiento, inteligencia y sabiduría.

De hecho, Freeman Dyson (1979, 1988) y Michael Michaud (1982) ya han explorado algunas maneras de lograr esto. Podría ser que un enorme proyecto, cooperativo, galáctico o intergaláctico, pudiera encontrar un método de alterar el universo físico (o una porción de él) con un método masivo y de gran alcance que permitiera continuar la vida. Una segunda posibilidad es que la vida en sí misma cambie y se adapte de manera que permita continuar por siempre. Si es verdad "que la vida es organización más bien que sustancia, entonces tiene sentido imaginar la vida separada de la carne y de la sangre e incorporada en redes de circuito superconductor o a nubes interestelares del polvo" (Dyson, 1988, p. 107). Alternativamente, se puede encontrar una manera de continuar este universo en otro que exista de modo paralelo existente a él, o en uno subsecuente. Quizás lo mejor de nuestro conocimiento, inteligencia, sentido o vida pueda transferirse a ese otro universo.

Como cierre a las ciento treinta y siete ecuaciones presentadas en su trabajo de 1979, Dyson concluyó en su libro de 1988 (p. 117) que ese trabajo científico provee una sólida base para la filosofía de la esperanza. "He encontrado un universo creciendo sin límite en riqueza y complejidad, un universo con vida sobreviviendo para siempre y haciéndose conocer con sus vecinos a través de abismos inimaginables de espacio y tiempo."

LA TECNOLOGIA DEL FUTURO.





EL CAMBIO Y LAS ORGANIZACIONES

Una mirada global
Por Tulio Barrios Bulling, Mailxmail.com
tuliobb20042@yahoo.com

1. Resumen ejecutivo
2.
La resistencia al cambio
3.
Las implicancias del cambio
4.
Lo que se puede cambiar
5.
Manejando el cambio
6.
Conclusión
7.
Bibliografía


Resumen ejecutivo

El presente trabajo presenta una reflexión acerca del impacto del cambio en las organizaciones modernas a la luz de diversos autores. Junto con analizar las causas de la resistencia al cambio, también ofrece algunas alternativas y modelos de manejo del mismo.

Vivimos en un mundo de cambios, éstos suceden con tal vertiginosidad que se ha llegado a decir que, en los tiempos actuales, lo único estable es el cambio. En efecto, los cambios nos agreden a cada instante. A veces casi sin darnos cuenta y otras veces de manera consciente, van transformando y retransformando nuestro mundo interno y externo de creencias y valores. Así, pues, los cambios, muy especialmente los que ocurren en los sistemas sociales, afectan a las personas y a las organizaciones, transformando valores, necesidades, roles, etc.

Veamos algunos ejemplos. El automatismo y la extensión del uso de las computadoras son dos realidades de la explosión tecnológica. En el campo de las comunicaciones, los transistores, satélites, televisión, cine, revistas, diarios, radio, han "acortado" las distancias y acercado a los hombres y nos hacen pensar en otras cosas que, en circunstancias distintas, podrían haber pasado inadvertidas. En el campo económico, aparecen empresas transnacionales, cuyos presupuestos muchas veces superan a los de los países subdesarrollados; los productos se vuelven obsoletos y anticuados de un día para otro, lo que incentiva un marcado consumismo.
Estos ejemplos, que sólo representan algunas de las situaciones que están ocurriendo a nuestro alrededor, hacen válida la siguiente interrogante: ¿qué ocurre con las personas y con las organizaciones en este mundo de cambios?


La resistencia al cambio

Aparentemente no resulta fácil adaptarse a cambios físicos e innovaciones tecnológicas; no obstante, los cambios sociales y metodológicos son aún más difíciles de enfrentar. Se ha llegado a decir que es más sencillo llevar una nave espacial a miles de kilómetros de la tierra que cambiar un solo hábito, actitud o creencia que alguien haya mantenido por mucho tiempo. Más aún, todos podemos dar ejemplos de personas que no le gustan los cambios y que incluso los desprecian.
Varios autores buscan explicar las razones de esta resistencia al cambio. Al respecto Rodríguez (1995) señala "aparentemente la resistencia al cambio proviene:


De la necesidad de seguridad, que Maslow demostró se puede traducir en una preferencia por lo conocido antes que lo desconocido.
De los intereses particulares que podrían verse amenazados.
De la falta de visión y claridad respecto a los eventuales beneficios del cambio.
De la inercia que hace preferible mantener un mismo ritmo antes que hacer un esfuerzo adicional por cambiarlo.
De la interpretaciones contradictorias respecto al cambio, sus alcances,
objetivos, etc.
De la falta de
recursos, que pueden hacer difícil –o imposible- la mantención de una innovación.
De la envidias y malas disposiciones internas que hacen que personas y departamentos de una
organización se opongan a innovaciones provenientes de otras personas o departamentos." (Rodríguez, 1995)

Robbins (1999) también ha procurado explicar el fenómeno de la resistencia al cambio. En su opinión, las razones de la resistencia se basan en características humanas básicas tales como percepciones, personalidades y necesidades. Robbins establece cinco tipos de razones por las cuales las personas se pueden resistir al cambio. Ellas son hábito, seguridad, factores económicos, temor a lo desconocido y procesamiento selectivo de la información.
Los hábitos son parte de nuestras vidas, se les puede considerar como respuestas programadas que nos ayudan a enfrentar una
sociedad compleja. Al respecto Robbins sostiene “… cuando nos enfrentamos con el cambio, esta tendencia a responder en nuestras formas acostumbradas se vuelve una fuente de resistencia." (Robbins, 1999)

Algo a considerar a la hora de introducir cambios.

La seguridad es otro concepto influyente en lo que a resistencia se refiere: La gente necesita sentirse segura, si el cambio amenaza su seguridad, ellos tenderán a resistirse a él. Los factores económicos también pueden ser una fuente no menor de resistencia al cambio, en especial, si las personas perciben que el cambio afectará sus ingresos. El miedo a lo desconocido es otro factor de resistencia si los miembros de una organización consideran que un cambio traerá consigo la incertidumbre. Se desarrollarán actitudes negativas hacia el cambio si consideran que éste reemplazará algo que conocen y manejan por algo nuevo, difícil de entender y de llevar a cabo.

Por último, el procesamiento selectivo de la información es, según Robbins, otro factor conducente a la resistencia al cambio. El autor enfatiza que “… los individuos moldean su mundo a través de sus percepciones. Una vez que han creado este mundo, se resisten a cambiar. Así que los individuos son culpables de procesar la información selectivamente a fin de mantener sus percepciones intactas." (Robbins, 1999)

Todos estos conceptos desarrollados por Robbins tienen el mérito de ser comprensibles y aplicables a casi cualquier persona. El conocerlos será de gran utilidad a la hora de planear la introducción de cambios e innovaciones. Sobre el tema del manejo del cambio se volverá más adelante.

Koontz y Weihrich (1994) también tratan de explicar el por qué la gente se resiste al cambio. Las razones que proporcionan no son tan completas como las de Robbins y comparten muchos de sus elementos; no obstante, son simples y directas. Según estos autores, la gente teme y resiste lo que desconoce. En sus palabras "una reestructuración organizacional puede provocar incertidumbre en relación con los efectos sobre el trabajo. La gente quiere sentirse segura y tener algún control sobre el cambio." (Koontz y Weihrich, 1994) Otra razón para resistir al cambio es no conocer o entender la razón del mismo. Generalmente la gente no percibe los cambios como necesarios. Una última razón que estos autores presentan para explicar la resistencia al cambio es que los individuos pueden llegar a pensar que el cambio reducirá su poder y con ello, sus beneficios personales.

Hasta este punto, se ha tratado de facilitar la comprensión del por qué los individuos resisten al cambio; sin embargo, al ser todos nosotros parte de varias organizaciones, se puede concluir que lo que afecta a las personas también afectará a los grupos a los que pertenecen. Es así como algunos autores han llegado a dividir la resistencia al cambio en resistencia individual y resistencia organizacional. Las fuentes de resistencia al cambio reseñadas hasta este momento, corresponden al tipo individual, a continuación se revisarán brevemente los tipos de resistencia organizacional.

La resistencia al cambio puede darse en cualquiera de los tipos de organización a los cuales ya se ha hecho mención, pero muy especialmente en aquellas que han desarrollado una estructura formal que las hace ser más conservadoras. Robbins (1999) nos ofrece seis interesantes fuentes de resistencia al cambio. La primera es la inercia estructural. El autor nos indica que la organizaciones poseen diferentes mecanismos para producir y mantener la estabilidad. La inercia estructural actúa como un balance que busca mantener el equilibrio. Una segunda fuente de resistencia es un enfoque limitado del cambio. Cuando uno introduce cierto cambio se necesita alterar toda la estructura organizacional, de lo contrario el cambio no será aceptado.

A juicio de Robbins, los cambios que sólo se aplican a los subsistemas tenderán a ser anulados por los sistemas mayores. La inercia grupal es la tercera fuente de resistencia. Las regulaciones y las reglas pueden restringir el cambio, incluso si los individuos están dispuestos a cambiar y convencidos de las bondades de la innovación. Otra fuente de resistencia la constituye la amenaza a la experiencia. Esta se produce cuando los individuos sienten que los cambios en los patrones organizacionales pueden amenazar la experiencia y experticia de los grupos especializados.

Un ejemplo de esto, puede ser el cambio de sistemas manuales de trabajo a sistemas computacionales. Esto puede generar mucha resistencia, más aún cuando se relaciona un cambio de este tipo con reducción de personal. Otro aspecto digno de considerarse es la percepción del cambio como desafío o amenaza a las relaciones establecidas de poder. Más aún, si la innovación implica una nueva distribución del poder o una variación en los sistemas de toma de decisiones.
Una última fuente de resistencia identificada por Robbins es la amenaza a las distribuciones establecidas de los recursos. Al respecto, las palabras del autor son clarificadoras: "Aquellos grupos en la organización que controlan los recursos con frecuencia ven el cambio como una amenaza. Tienden a estar contentos con la forma en que ocurren las cosas. … Aquellos que más se benefician de la distribución actual de los recursos con frecuencia se sienten amenazados por los cambios que pudieran afectar futuras distribuciones." (Robbins, 1999)


En esta sección se ha intentado reseñar las fuentes más significativas de resistencia al cambio, tanto a nivel individual como organizacional. Esta información será esencial al procurar determinar las mejores formas para reducir la resistencia durante el proceso de cambio de una organización.

Las implicancias del cambio

Para afrontar la dramática necesidad de institucionalizar los cambios, la administración moderna ha creado estrategias de desarrollo organizacional, que permiten a las instituciones planificar y afianzar las innovaciones requeridas, especialmente en los ámbitos sociológicos y metodológicos. Estos cambios implican una nueva cultura organizacional y pueden ser operados desde distintos niveles. Así, por ejemplo, algunos autores se refieren a los niveles: Estructural – Tecnológico – del Comportamiento. .

Son notorios los cambios estructurales que han ido experimentando las organizaciones, para adecuarse a la dinámica interna y social.
De sistemas centralizados, caracterizados por la presencia de un administrador responsable de la gestión general concentrando todo el poder y la toma de decisiones, se ha avanzado a estructuras organizacionales descentralizadas, cuyos ejecutivos poseen responsabilidad completa en el área que se le ha asignado. Estos últimos sistemas, conservan una jefatura central para las decisiones que conciernen a la organización en su conjunto; pero, junto con permitir un desarrollo y comportamiento equilibrado, presentan la ventaja de poder dar respuestas oportunas y adecuadas de la organización a los fenómenos y demandas del medio. La administración pública, y específicamente el sistema educacional, son una muestra clara de esta evolución en el nivel estructural.


En cuanto a los cambios de nivel de personas y de sus comportamientos, estos pueden operarse en diferentes instancias:

· instancia individual o personal: Se refieren a cambios en la relación del individuo con su rol;
· Instancia interpersonal: se refieren a cambios que deben suscitarse en las relaciones informales de los miembros;
· Instancia grupal: se refieren a cambios que deben ocurrir en los grupos estructurados formalmente en la organización; e
· Instancia directiva o gerencial: se refiere a cambios que deben operarse en los niveles directivos, para alcanzar relaciones armónicas con y entre los niveles anteriores.


Lo que se puede cambiar

Antes de revisar las ideas principales de algunos autores que han estudiado el manejo del cambio y de proporcionar algunos consejos para su gestión, parece prudente dedicar algunas líneas a identificar aquellos aspectos más importantes que pueden ser cambiados en una organización.
Cao et al. (2000) han desarrollado una clasificación de cuatro tipos de cambio organizacional.


Ellos se enfocan en interacciones e interrelaciones. Antes de presentar los diferentes tipos de cambio, ellos enfatizan que el cambio organizacional “exhibits a diversity which relates to all the different but interrelated dimensions of an organisation, including the interaction of technical activities, of the organisation with its environment, and of the organisational design and management style." (Cao et al., 2000: 3)

Según estos autores, los diferentes tipos de cambio organizacional son:
(i) cambios en los procesos organizacionales,
(ii) cambios en las funciones organizacionales, su organización, coordinación y control,
(iii) Cambios en valores, creencias y comportamientos en término de sus relaciones con las normas y prácticas sociales, y
(iv) cambios en la distribución del poder y en la forma como las materias organizacionales son influenciadas.

La denominación entregada a los cuatro tipos de cambio es bastante descriptiva; sin embargo, se hace necesario entregar algunas precisiones. Estos cuatro tipos de cambio organizacional son clasificados y descritos sobre una base teórica; consecuentemente, en la práctica rara vez se encontrarán en una forma pura. Fácilmente se puede esperar encontrarlos entremezclados. Esto va a implicar ser capaz de identificar y manejar estos cuatro tipos de cambio y sus interrelaciones simultáneamente.

Otra clasificación de cambio digna de considerarse es la de Chiavenato (1999). Al referirse al cambio señala: "el cambio organizacional es un conjunto de alteraciones estructurales y de comportamiento en una organización. Esos dos tipos fundamentales de alteraciones –estructurales y de comportamiento- son interdependientes y se compenetran estrechamente. El cambio organizacional significa la absorción de una nueva idea o un nuevo comportamiento por una organización." (Chiavenato, 1999)

Una vez más podemos ver como diferentes tipos de cambio se interrelacionan. Chiavenato también presenta cuatro tipos de cambios:
(i) cambios en la estructura organizacional;
(ii) cambios en tecnología;
(iii) cambios en productos y servicios, y
(iv) cambios en la cultura organizacional.

Por ejemplo,

El primer tipo se relaciona con nuevos diseños organizacionales o cambios en la estructura de trabajo.
El segundo trata con nuevos equipos y procesos.
El tercero se refiere a nuevos productos, servicios y clientes, mientras que
El último se conecta con nuevas actitudes, percepciones, expectativas, habilidades y resultados.


Como puede apreciarse, estos tipos de cambio deben ser manejados por la organización si se pretende que las innovaciones que se buscan introducir sean exitosas.
Coincidentemente, Robbins (1999) también presenta cuatro tipos de cambios. Estas categorías son cambios en la estructura, cambios en la tecnología, cambios en la ubicación física y cambios en las personas. Como se ha visto, los dos primeros son los mismos que Chiavenato (1999) incluye en su clasificación.


Los cambios en la estructura implican alterar las relaciones de autoridad, los mecanismos de coordinación y rediseñar el trabajo u otras variables estructurales. Los cambios en tecnología son liderados por la introducción de nuevos equipos y computadoras. Naturalmente esto afecta la manera cómo se realizan las tareas. Este tipo de cambio usualmente busca incrementar la producción y mejorar la eficiencia. Los cambios en ubicaciones físicas incluyen aspectos tales como alteraciones a los edificios y oficinas y nuevos arreglos y distribuciones en el lugar de trabajo. Finalmente, los cambios en las personas pueden describirse como nuevas actitudes, habilidades, expectativas y comportamientos a ser desarrollados por los individuos que forman una organización.

Manejando el cambio

En esta sección se revisaran y analizarán algunas estrategias sugeridas por diversos autores para manejar el cambio de forma eficiente. Como se verá existe más de un enfoque para introducir y manejar los cambios adecuadamente.

Denton (1996) sugiere cuatro directrices para el cambio.

La primera es determinar qué se está tratando de hacer. Los siguientes son los pasos que comprenden esta directriz: identificar que área o componente debe ser cambiado y luego seleccionar una meta a lograr. Denton nos advierte que en esto debemos ser cuidadosos ya que "What is clear is that any problem or issue has many factors to consider. Any system has numerous interconnected parts and subsystems. Everyone needs to know specifically what you are trying to change." (Denton, 1996) Con esto lo que probablemente sucederá es que un cambio llevará a otro como una especie de reacción en cadena. A juicio del autor, una forma de manejar esto es establecer un objetivo después de consultar a todos aquellos que se verán afectados por o estarán involucrados en el cambio. Esto ayudará a crear un mayor compromiso y de esa forma se aumentarán las posibilidades de alcanzar exitosamente los cambios deseados.

La segunda directriz que Denton describe es crear confianza y adhesión. Para ello, el líder o agente de cambio necesita estar completamente convencido de los beneficios que el cambio aportará a la organización y de esa forma promocionarlo como el objetivo más deseado a cumplir. Además se debe utilizar cada oportunidad para demostrar sus beneficios y el compromiso adquirido con el cambio. También favorece mantener abiertos los canales de comunicación, una actitud positiva, ser flexible y aceptar retroalimentación.

En tercer lugar, el autor recomienda desarrollar redes de apoyo de lo que él llama discípulos o seguidores, a modo de incorporar a todos en la iniciativa de cambio. Adicionalmente sugiere lograr acuerdos acerca de los cambios que se requieren, estructurar equipos de trabajo y focalizar todos los esfuerzos en los cambios acordados. Estos equipos de trabajo ayudarán a disminuir la resistencia a los cambios haciéndolos más abordables.
Medir y monitorear el cambio es la cuarta directriz entregada por Denton quien aconseja evaluaciones a cada una de las etapas. Esto permitirá corregir los métodos y procesos en caso de que los cambios no se produzcan de la forma en que estaban planificados. Mediante la detección oportuna de eventuales problemas y desviaciones se puede ahorrar tiempo, energía y recursos.

En palabras del autor: "When it comes to establishing measurements make sure the right things are measured (e.g. measure quality, not the number of people attending quality meetings). Perhaps just as important, maybe more important, is the ownership of those measures of performance. Have employees become actively involved in creating their own measurement and numbers systems. Encourage them to create incentives for positive behavior and disincentives for negative behavior." (Denton, 1996) A esto se puede agregar la necesidad de contar con parámetros válidos de evaluación y así poder determinar si los cambios están teniendo el impacto deseado.

Koontz y Weihrich (1994) también sugieren algunas técnicas para introducir cambios a la organización. En su opinión, un proceso de cambio consiste de tres pasos principales: descongelamiento, movimiento o cambio y recongelamiento.

La primera fase busca crear una actitud positiva hacia el cambio. Las personas que no están plenamente conformes con la situación actual pueden ayudar a desarrollar una disposición favorable.

El segundo paso se caracteriza por la aplicación del cambio. Se puede lograr mediante el aprendizaje de nueva información, la adquisición de nuevos conceptos y el desarrollo de nuevas perspectivas o puntos de vista.

El cambio alcanza estabilidad en la tercera fase. Resulta esencial que el cambio que se desea introducir sea compatible con los objetivos de la organización, sus valores y comportamientos. De lo contrario existe el riesgo de perder la aceptación del mismo y, en consecuencia, su eficacia.
Robbins (1999) presenta algunos enfoques para gestionar el cambio.


De ellos, la investigación acción resulta especialmente interesante. El autor la define como el "proceso de cambio basado en la recolección sistemática de datos y luego la elección posterior de una acción de cambio basada en lo que indica la información analizada." (Robbins, 1999) A través de este método se puede gestionar el cambio de forma ordenada siguiendo cinco pasos íntimamente relacionados: diagnóstico, análisis, retroalimentación, acción y evaluación.

Durante el diagnóstico se recopila información acerca de aquello que preocupa a quienes forman parte de la organización, sus problemas y necesidades. En la etapa de análisis, se estudia la información recolectada tratando de establecer prioridades, dimensionando los problemas y diseñando posibles cursos de acción. En la fase de retroalimentación, las personas que están involucradas en el proceso de cambio deben ayudar a ofrecer posibles soluciones.
En consecuencia, es conveniente compartir con ellos los datos recogidos e involucrarlos en la búsqueda de soluciones.


Al momento de pasar a la acción, los equipos de trabajo deben emprender acciones específicas que intenten dar respuesta a los problemas identificados. Finalmente, en la etapa de evaluación se debe valorar con regularidad el impacto del o de los cambios introducidos a fin de determinar si han sido eficientes y en qué grado o extensión. Se sugiere utilizar la información recogida para establecer estándares y puntos de referencia.

De acuerdo a lo que plantea Robbins, la investigación acción ofrece dos importantes beneficios. El primero es que facilita el focalizarse en el problema. Una vez que se logra determinarlo, se diseña la mejor manera de abordarlo y superarlo. Un segundo beneficio es que la investigación acción involucra a mucha gente, como resultado se facilita el desarrollo de un fuerte compromiso con la innovación lo que reduce significativamente los niveles de resistencia al cambio.
Hampton (1989) también se ha interesado en estudiar la gestión del cambio al interior de las organizaciones. Consciente de que los cambios han crecido tanto en frecuencia como en diversidad postula la necesidad de nuevas habilidades para planear e introducir los cambios requeridos.


El autor ofrece un modelo formado de cinco pasos básicos que pueden servir como herramienta para guiar la acción. Además, ofrece la posibilidad de omitir algunos de estos pasos o bien de conducirlos de manera superficial o intuitiva. Estos cinco pasos del proceso de cambio son: descubrir la distancia entre el objetivo y el desempeño, diagnosticar el problema, planificar el cambio, implementarlo y finalmente evaluarlo. Lo forma en que cada paso se ejecuta dependerá del contexto y las circunstancias.

Conclusión
En una época de avances e innovaciones rápidas y constantes, no se puede desconocer la relación cambio-organización. Es así como se ha enfatizado el manejo del cambio y el fenómeno de la resistencia al mismo. Como se ha visto, las razones de la resistencia al cambio son múltiples y de variada índole. Generalmente van a depender de las circunstancias. Cualquier percepción que implique la posibilidad de perder un cierto nivel o influencia, un tratamiento injusto o la adopción de nuevas tecnologías o innovaciones difíciles de manejar, puede generar resistencia.


También se ha incluido la revisión de algunas estrategias propuestas por una serie de autores para reducir la resistencia e introducir cambios adecuadamente. La experiencia y el sentido común nos indican que todos los esfuerzos por derribar las barreras personales y organizacionales deben apuntar a crear el ambiente apropiado. Para lograrlo se debe procurar tranquilizar a todos los involucrados o afectados por el cambio enfatizando y recalcando los beneficios de éste. Además se deben crear expectativas realistas acerca de las dificultades que se van a enfrentar.

Sin duda estas claves pueden ser de ayuda, no obstante, un exitoso proceso de cambio pasa muchas veces de aprender de la experiencia. Mientras los involucrados vayan descubriendo por si mismos que no sólo se pueden adaptar al cambio sino también beneficiar de él, se convencerán de que las cosas pueden y van a mejorar.
Como resultado, las posibilidades de éxito de los cambios introducidos serán mayores. Bajo esta óptica, todos los miembros de una organización debieran convertirse en agentes de cambio. Al respecto las palabras de Zepeda (1999) pueden ser clarificadoras: "… los verdaderos agentes de cambio son todos los que pertenecen a la organización.


Esta idea ha sido aplicada desde que los círculos de calidad lograron una presencia significativa en las empresas, poniendo de manifiesto que son las ideas y las aportaciones de todos las que enriquecen plenamente a la organización. Por ello, los directivos son los primeros convocados y responsables de convertirse y permitir el surgimiento de múltiples agentes de cambio. La visión de los grandes ídolos institucionales tiene ahora más un carácter simbólico y motivacional que una función práctica y efectiva para las instituciones." (Zepeda, 1999)

Los procesos de cambio normalmente implican una buena cuota de planeación, esfuerzo y sacrificio. Los encargados de gestionar el cambio deben poner de manifiesto su voluntad de compartir con todos y cada uno de los miembros de la organización, indistintamente de su rol dentro de ella, los costos que demanda la iniciativa. Así será más fácil persuadir a todos que los potenciales beneficios del cambio valen la pena el esfuerzo.

Personalmente tengo el convencimiento que cambios bien planificados, una vez que superan la resistencia inicial, logran un mejor clima laboral y condiciones de trabajo, con el consiguiente impacto positivo no sólo en los sistemas de comunicaciones sino también en la eficiencia y eficacia de la organización.

Bibliografía
CAO, G. et al. (2000): "A systematic view of organisational change and TQM" en The TQM Magazine, Vol. 12 Issue 3.
CHIAVENATO, IDALBERTO (1999): Introducción a la Teoría General de la Administración, Mc Graw Hill, Colombia.
DENTON, D. KEITH (1996): "Four simple rules for leading change" en Empowerment in Organizations, Vol. 4 Issue 4.
HAMPTON, DAVID R. (1989): Administración, Mc Graw Hill, México.
KOONTZ, H. & WEIHRICH, H. (1994): Administración: Una Perspectiva Global, Mc Graw Hill, Mexico.
ROBBINS, STEPHEN P. (1999): Comportamiento Organizacional, Prentice Hall – Pearson, Mexico.
RODRÍGUEZ, DARIO (1995): Gestión Organizacional, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile.
ZEPEDA, FERNANDO (1999): Psicología Organizacional, Addison Wesley Longman – Pearson, Mexico.

Antecedentes del autor:
Tulio Barrios Bulling
tuliobb2004[arroba]yahoo.com
Nacido en Viña del Mar, Chile. Actualmente se desempeña como Asistente de Dirección del Colegio Cumbres de Santiago de Chile.
Estudios
Profesor de Inglés, Universidad Católica de Valparaíso
Administrador Educacional, Universidad Católica del Norte
Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa, Universidad Católica de Valparaíso
Magíster en Educación mención Currículum y Evaluación, Universidad Mayor
Doctor of Philosophy in Business Administration, Rushmore University
Doctorando en Ciencias de la Educación, Universidad de Sevilla